Desnaturalizar lo social para interpretar lo gráfico
- Escuela VSF

- 11 nov 2025
- 4 Min. de lectura

El sociólogo Vincent Marqués propone que buena parte de nuestra vida cotidiana está marcada por la naturalización de lo social: tomamos por “natural” lo que en realidad es producto de un condicionamiento histórico-social. Esto significa que muchos de los comportamientos, normas, valores y prácticas que damos por “normales” —es decir, tan evidentes que no los cuestionamos— son, en verdad, construcciones sociales que podrían haber sido de otro modo.
Marqués distingue claramente entre lo natural (lo que responde a condiciones biológicas universales) y lo normal (lo que responde a costumbres sociales, históricamente determinadas).
Cuando no reflexionamos sobre esta distinción, lo social —las costumbres, las pautas, las formas de relación— se convierte en algo que “simplemente es” y como tal queda fuera de nuestra mirada crítica. Eso es la naturalización: asumir que “es así porque tiene que ser” sin preguntarnos por qué o cómo se llegó a ello.
La tarea de “desnaturalizar” consiste, entonces, en detenernos, observar, preguntarnos: ¿por qué actuamos así?, ¿por qué creemos esto?, ¿por qué este estilo de vida, esta norma, esta forma de escribir o relacionarse? Y reconocer que muchas de esas formas no están fijadas por la naturaleza, sino condicionadas socialmente.
¿Qué aporta este enfoque a la grafología?
En el campo de la grafología —en la lectura e interpretación de la escritura manuscrita— adoptar una mirada que se haya previamente sometido al ejercicio de desnaturalización tiene un valor estratégico, metodológico y ético.
A continuación, señalo tres dimensiones clave:
Mirada objetiva
Cuando un grafólogo aborda un escrito, muchas veces trae consigo creencias personales, hábitos culturales, formas de ver lo “normal” o “correcto” en la escritura: márgenes, enlaces, inclinación, tamaño, presión, etc. Si esas creencias no han sido cuestionadas, el profesional corre el riesgo de interpretar la escritura más en función de “cómo debe escribirse” que de “cómo se está escribiendo”. Al desnaturalizar los supuestos, se abre la posibilidad de ver el escrito tal como es, sin que lo habitual parezca automáticamente lo correcto o deseable.
Transparencia en el análisis
Una mirada desnaturalizada permite al grafólogo explicitar sus criterios, diferenciar claramente lo que es observación (lo que el escrito muestra) de lo que es interpretación (lo que se infiere). Ejemplo: en lugar de decir “esta rúbrica es muy pequeña, por lo tanto, indica inseguridad”, podemos decir “la rúbrica es de X cm de alto, comparada con la media de este conjunto, y partiendo de esta variabilidad, se infiere…”. Al no dar por sentado que el tamaño mínimo es un defecto o que la ligazón perfecta es lo deseado, se favorece una interpretación más libre de prejuicios.
Evitar juicios personales y normas impuestas
Como en toda intervención profesional, en grafología es clave que la interpretación no esté contaminada por expectativas culturales no explícitas: “esta persona debería escribir así porque es profesional”, “esta inclinación es mala porque así lo aprendí”, etc. Cuando normalizamos lo que aprendimos o vimos, perdemos la capacidad de ver la singularidad del escrito, de la persona que lo produce. La desnaturalización permite que lo que observamos deje de ser automáticamente “malo” o “anómalo” y pase a ser un dato —que requiere su contexto, su justificación, su explicación—.
Un camino concreto de aplicación
Para que este enfoque no quede en una idea abstracta, propongo este esquema operativo para la interpretación grafológica:
Paso 1: Toma de datos sin prejuicios
Elaboremos un registro objetivo de la muestra: tamaño, firma, rúbrica, inclinación, presión, márgenes, ritmo, etc. Sin adjetivar (“demasiado”, “muy”, “poco”) sino cuantificando-observando.
Paso 2: Pausa reflexiva
Antes de saltar a conclusiones, cuestionemos: ¿Por qué considero que esto es “normal” o “anómalo”? ¿Mi criterio proviene de mi formación, de mi cultura o de estándares universales?
Es en esta pausa donde la desnaturalización actúa: reconocer que lo que yo doy por “correcto” puede ser una convención.
Paso 3: Interpretación contextualizada
A partir de lo observado, construir hipótesis interpretativas vinculadas al contexto del sujeto: profesión, idioma, cultura, educación, momento de la escritura, etc.
Aquí evitamos afirmar “esto es así porque...” sin considerar que la persona puede estar escribiendo en condiciones especiales (estrés, prisa, iluminación, salud, orientación motora, etc.).
Paso 4: Retroalimentación y comunicación transparente
Al entregar el informe al cliente (selección de personal, informe de carácter interno, etc.), explicitemos: “Observé X, lo que sugiere Y, considerando Z condiciones”. De este modo, dejamos claro que la grafología no está validando un ideal normativo sino interpretando un dato gráfico dentro de un marco social y profesional.
¿Por qué este enfoque es relevante hoy en día?
Vivimos en una época de grandes cambios sociales, culturales y tecnológicos. Las formas de escribir, los soportes, los momentos, los estilos —todo está sometido a transformación. Si la práctica grafológica no se adapta a reconocer que “lo normal” muda, corre el riesgo de quedarse anclada en estereotipos obsoletos. Al incorporar la desnaturalización de lo social, la disciplina se hace más flexible, más ética y más válida.
Además, en un contexto de selección de personal o asesoramiento (como el de la Consultora-Escuela VSF) la neutralidad interpretativa –libre de prejuicios culturales, de estilos predeterminados– se vuelve una ventaja competitiva: permite un análisis más ajustado a la persona, no a un molde.
Conclusión
Para el grafólogo que trabaja en la Consultora-Escuela VSF, la invitación es doble: primero, adoptar internamente la actitud de desnaturalizar lo que creíamos natural en materia de escritura; segundo, aplicar esa actitud en su mirada al escrito, en la interpretación y en la comunicación de los hallazgos. Ese doble ejercicio —desnaturalización + mirada transparente— fortalece la práctica, reduce el riesgo de error o de sesgo, y eleva la calidad del servicio. En definitiva: cuando dejamos de dar por hecho lo “normal”, empezamos a interpretar lo “singular”.



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